Dunia Roselló
«Siempre estuvo donde y cuando la necesité»
Siempre encuentra tiempo —y la forma— de estar para los demás, y lo hace con profesionalidad, ética y una sensibilidad especial. Dunia es integradora, de equipo, de hacer que todas las personas se sientan parte y se sientan bien. Pero no te confundas: su amabilidad no está reñida con la excelencia. Para ella, la ejecución tiene que ser impecable. Y si algo falla, será red, será sostén, será solución.
Cree que el impacto real no llega si no se comunica con alma. Y eso es exactamente lo que hace ella: traducir el propósito en palabras, en imágenes, en acciones que llegan y transforman.
Dunia escoge con intención dónde pone su energía. Los proyectos con alma la encuentran, y ella los transforma desde dentro: cuidando los detalles, elevando el mensaje y conectando a las personas adecuadas para que las cosas pasen. Trabaja allí donde el propósito no es una palabra de moda, sino una brújula.
1. ¿Cómo te defines cuando nadie te mira?
Soy una acuario de manual: leal, inquieta, curiosa, sensible, creativa y testaruda -cuando algo me importa 😅-.
Me atraen los retos, me apasiona aprender, descubrir y explorar nuevas ideas.
Valoro profundamente la amistad, y siempre intento hacerle la vida más fácil a quienes me rodean. Me mueve la justicia social, el bienestar de las personas y el futuro que dejaremos a nuestr@s hij@s.
2. ¿Cuando piensas en tu talento, en aquello que aportas más allá del rol, en lo que te hace único/a, ¿qué dirías que es?
Me encantan los retos y no me asusta el cambio. Tengo una habilidad innata para poner orden en el caos, hacer frente a los problemas y buscar soluciones. Disfruto troceando la complejidad en piezas manejables y viendo cómo encajan.
Creo que evolucionar y buscar siempre una mejor versión de nosotr@s es imprescindible.
También me apasiona la organización, sobre todo cuando se trata de crear momentos únicos para las personas que me rodean. En 15 minutos organizo una cena para veinte personas, ¡y disfruto del proceso!
3. ¿Qué valores rigen tu vida y como se manifiestan en tu día a día?
La familia y la amistad son el motor de mi vida. ¡Son quienes impulsan todo lo que hago!
Creo en la fuerza de la generosidad, como forma de devolver a la sociedad parte de lo que he recibido, y hacerlo siempre acompañada, porque estoy convencida que colaborando SIEMPRE se llega más lejos. Me gusta usar la frase de la suma mágica de “1+1>2”, porque cuando se comparte de verdad, se multiplica el impacto y las posibilidades.
4. ¿Qué buscas en lo que haces, profesional o personalmente?
Busco sentirme realizada y que la vida tenga sentido, más allá de la simple existencia. Que lo que hago deje huella y sume para construir un mundo mejor.
Para ello, quiero estar donde se toman las decisiones e impulsar cambios reales. Salir de mi cámara de eco, conocer personas que me inspiren, de las que pueda aprender y a las que también pueda ayudar.
También busco reconocimiento para la economía social y para las mujeres que, día a día, cuidamos de nuestra sociedad de manera invisibilizada pero imprescindible.
5. ¿Qué te enamora, te mueve, te emociona?
Són muchas las cosas que me enamoran. ¡Me motivo con facilidad! 🤣
Me hace feliz cuidar de las personas que quiero y con las que comparto la vida, creando espacios seguros donde se puedan crecer, realizarse y sentirse felices. Me gusta pensar que las personas con las que me relaciono viven un poco mejor gracias a mi.
Me hace feliz vivir en la «belleza»: entornos que me transmiten paz, proyectos que tengan sentido, y momentos en los que me siento acompañada y querida.
Me hace feliz sentir que soy útil y ayudo a otras personas. Pensar que el día de mañana, cuando ya no esté, y alguien piense en mí, se le ilumine la cara y muestre una sonrisa.
6. ¿Qué detestas profundamente?
Sé que la verdad tiene diferentes vértices, y me esfuerzo por entender y escuchar otras realidades, pero detesto la mentira, el egoísmo y la falta de empatía.

7. ¿Qué pasa cuando te ven de verdad?
Eso se lo tendrías que preguntar a otras personas, pero me gusta pensar que cuando la gente me conoce de verdad, y descubre que no tengo segundas intenciones, que mi voluntad de ayudar es sincera y real, encuentran en mí una amiga de verdad.
8. ¿En qué tipo de decisiones te gusta estar?
Me gusta estar donde pasan las cosas, donde se toman las decisiones y sentir que aporto valor real.
Me atraen los retos, ayudar a resolver tensiones y crisis. Tengo la capacidad de enfrentarme a situaciones complicadas, con la templanza suficiente para analizarlas con perspectiva y buscar soluciones.
9. ¿Qué tipo de conversaciones crees que faltan en las empresas hoy?
Las difíciles, sobre todo cuando lo que hay que decir puede incomodar. Hay líderes que prefieren permanecer en su status quo, sin voluntad de cambio. Cuántas veces he escuchado “si funciona, no lo toques”. El cambio puede dar miedo, pero es imprescindible para evolucionar y mejorar. Porque siempre se puede hacer mejor, no porque antes se hiciera mal, si no porque las cosas evolucionan y es importante revisarlas cada cierto tiempo.
También me gustaría oír más opiniones de los equipos. Aunque no seas un expert@ en la materia, expresar tu opinión SIEMPRE es positivo: en el mejor de los casos, aportará valor, y sinó, aprenderá y podrá hacer el camino para entender la decisión adquirida.
10. ¿Qué es algo valioso que aprendiste de un fracaso?
Aprendí que del fracaso hay que levantarse, darse un tiempo para asumirlo, pero luego, rápidamente, volver a levantar la cabeza y seguir! Con un nuevo aprendizaje en la mochila. Creo firmemente que el fracaso es parte del aprendizaje.
En nuestra cultura, muchas veces el fracaso se interpreta como algo malo, a esconder; mientras que en otras, como la anglosajona, se entiende desde la resiliencia, como una etapa necesaria para crecer y mejorar.
En mi trayectoria he comprobado que no hay buenos o malos resultados, o buenas o malas personas. Hay perspectivas y/o personas en el lugar correcto o incorrecto. Todos los resultados sirven, y todas las personas tenemos una habilidad, la clave está en encontrarla y potenciarla. Lo resume a la perfección la frase: “no puedes juzgar a un pez por su habilidad para trepar a un árbol”.
11. ¿Cómo sabes que has aportado valor en un proyecto o en una relación profesional?
Soy muy exigente, sobre todo conmigo misma, y me cuesta sostener el halago. Lo agradezco de corazón, pero a veces siento que no soy merecedora, que lo que hago lo podría hacer cualquiera.
Pero siento que he aportado valor cuando veo un impacto positivo en la otra persona, cuando las personas que trabajan conmigo sienten que pueden crecer a mi lado. Siento que hago bien mi trabajo cuando alguien llega a mí con una pregunta, una duda o una idea vaga, y le ayudo a ordenar pensamientos y a encontrar soluciones que le permitan avanzar.
También me gusta ver cómo, pasado un tiempo, algo que impulsé sigue funcionando y mejorando, incluso sin mí.
12. Si tuvieras que elegir una frase famosa que te represente, ¿cuál sería?
Me encantan las frases!! Y tengo muchas, que utilizo constantemente, pero me encanta la fórmula de Victor Küppers «(c+h)*a»: en la que los conocimientos y las habilidades suman, porque son importantes, pero la actitud, multiplica, porque es lo que realmente marca la diferencia.
Las cartas vienen dadas, pero somos nosotr@s quienes decidimos cómo jugarlas. Eso nos coloca en el centro de la acción y nos recuerda que siempre tenemos margen para elegir el rumbo que queremos tomar.
13. ¿Qué te gustaría explorar o construir en esta etapa de tu vida?
Me encanta lo que hago y ahora, con 50 años y empezando la segunda mitad de mi vida 😉, me siento muy realizada y creo estoy en mi mejor momento.
Me doy cuenta de que el síndrome de la impostora siempre ha estado presente en mi vida, y -lo peor- es que no era consciente. Siempre he estado a la sombra, en parte porque creía que no me lo merecía. Ahora me veo con la fuerza y la experiencia para sumar proyectos y visibilizarlos.
14. Si pudieras escribir una frase que alguien recordara de ti dentro de 10 años, ¿cuál sería?
No puedo creerme que cuando nos vamos, boom, ya está, se terminó…
Por eso quiero pensar que nadie se marcha del todo, mientras alguien le sigue recordando, así que me encantaría que cuando ya no esté, simplemente me recuerden, y que cuando lo hagan, se les ilumine la cara, sonrian y piensen “siempre estuvo donde y cuando la necesité”.
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