Sandra Estiarte
«Cuidó de las personas y de los proyectos como si fueran suyos.»
Tiene una intuición extraordinaria. Es capaz de entender lo que necesitas incluso cuando tú aún no lo has verbalizado. Ve más allá de lo evidente, y desde ahí actúa, con sencillez y autenticidad. Para Sandra, nada necesita complicarse más de la cuenta. Lo esencial, bien hecho y con sentido, basta.
No busca el foco. De hecho, huye del protagonismo, porque su talento está en dar espacio a los demás, en crear entornos donde las cosas pasen. Y sin embargo, su impacto se nota.
Ahora bien, que nadie se equivoque con su tono sereno: cuando Sandra quiere algo, va a por ello. Pero lo hace con una elegancia tan sutil, con una determinación tan fina, que casi ni lo ves venir… hasta que ya ha pasado, y todo ha mejorado.
Sandra es de esas personas que te cambia sin hacer ruido. Y eso, en un mundo de gritos, es poder.
1. ¿Cómo te defines cuando nadie te mira?
Si miro hacia dentro, me veo como una mujer calmada y reflexiva, a la que le gusta observar y prestar atención a todo lo que la rodea. Amo escuchar y comprender, y, sobre todo, valoro en plenitud el verbo cuidar. Me gusta cuidar a las personas, empezando por mí misma.
Soy positiva por naturaleza, pero no ingenua. La autoexigencia me acompaña desde pequeña, y la curiosidad por aprender y seguir creciendo nunca me abandona. Tengo fe en las personas y en su buen hacer. Defiendo que, sin miedo, hay que apartar aquello —o a quienes— no nos aportan, sin temor al qué dirán. Creo que con respeto y educación se avanza, se evoluciona.
Pero, por encima de todo, mi prioridad es cuidar a mi familia, a mis amigos y a todas aquellas personas que, con los años, tengo el privilegio de mantener cerca. Porque la vida también va de elegir con quién queremos rodearnos, y eso, en el fondo, define mejor que nada quién soy.
2. ¿Cuando piensas en tu talento, en aquello que aportas más allá del rol, en lo que te hace único/a, ¿qué dirías que es?
Creo que mi talento está en generar confianza y crear un entorno donde las personas se sientan escuchadas, cuidadas y motivadas para dar lo mejor de sí mismas. Más allá de mi rol, aporto visión global y serenidad para tomar decisiones, pero también la determinación necesaria para que las cosas sucedan. Me gusta conectar ideas y personas, encontrar soluciones simples a problemas complejos y, sobre todo, hacerlo siempre desde el respeto y la autenticidad.
3. ¿Qué valores rigen tu vida y como se manifiestan en tu día a día?
Los valores que rigen mi vida son el respeto, la honestidad, la responsabilidad y la excelencia. El respeto se traduce en escuchar activamente, valorar la diversidad de opiniones y construir relaciones basadas en la confianza mutua. La honestidad guía cada una de mis decisiones, asegurando coherencia entre lo que pienso, digo y hago. La responsabilidad se manifiesta en mi compromiso con los resultados y en el cuidado de los recursos. Y la excelencia me impulsa a buscar siempre la mejor versión de cada proyecto y de mí misma, manteniendo la curiosidad y el aprendizaje continuo como motor de crecimiento.
4. ¿Qué buscas en lo que haces, profesional o personalmente?
Para mí es clave que lo que hago esté alineado con mis valores y contribuya a mejorar, aunque sea un poco, la vida de las personas y el entorno que me rodea, tanto en el ámbito profesional cómo personal. Busco aportar valor real.
En el ámbito profesional, mi objetivo es crear entornos donde las ideas se conviertan en resultados tangibles y sostenibles; en el personal, encontrar sentido en cada paso, aprendiendo y evolucionando de forma constante. En ambos casos, necesito que lo que hago esté alineado con mis valores y que, de alguna manera, contribuya a mejorar la vida de las personas y el entorno que me rodea.”
5. ¿Qué te enamora, te mueve, te emociona?
Las personas y sus historias… todo el mundo tiene una, o más de una. Gracias a mi trabajo, vivo rodeada de relatos de superación y de realidades de las que poco se habla en las noticias. Ese contacto directo, esa autenticidad sin filtros, es lo que me inspira y me conecta profundamente con el ser humano. Al final, lo que me mueve son eso: las historias.
6. ¿Qué detestas profundamente?
Detesto profundamente la falta de respeto, la deshonestidad y la incoherencia. Me incomoda especialmente cuando las personas actúan sin considerar el impacto que sus decisiones tienen sobre los demás o sobre el entorno. También me aleja la falta de compromiso, porque creo que la palabra dada y la responsabilidad asumida son pilares esenciales para cualquier relación, ya sea profesional o personal. Y por último, detesto profundamente todo aquello que resulta inútil, innecesario, hay mucho de ello.
7. ¿Qué pasa cuando te ven de verdad?
Quiero pensar que cuando me ven de verdad, descubren a una persona serena pero determinada, que escucha y observa antes de actuar. Ven a alguien que cuida, que se implica y que cree en lo que hace y en las personas con las que trabaja. Y, quizá, perciben que detrás de la calma hay una gran determinación para que las cosas sucedan, siempre desde el respeto, la coherencia y la autenticidad.
8. ¿En qué tipo de decisiones te gusta estar?
Me gusta estar en todas aquellas decisiones en las que realmente puedo aportar, especialmente cuando no se trata solo de una solución a corto plazo, sino de contribuir a que algo sea sostenible a largo plazo. Valoro participar en decisiones que impulsen el crecimiento, fomenten la colaboración y estén alineadas con los valores y objetivos del proyecto o la organización, siempre con un enfoque práctico y orientado a resultados.
9. ¿Qué tipo de conversaciones crees que faltan en las empresas hoy?
Las que resultan incómodas. Me gustan las decisiones que resultan incómodas. Creo que es necesario aprender a incomodar para abrir espacio a soluciones, conceptos y decisiones que aporten verdadero valor después de ese momento. No se trata de miedo, sino de corresponsabilidad y de entender que, muchas veces, las mejores respuestas surgen de afrontar y gestionar esas situaciones incómodas con criterio y apertura.
10. ¿Qué es algo valioso que aprendiste de un fracaso?
Creo que el fracaso es necesario, tanto en el terreno profesional como en el personal. Aunque en el momento pueda parecer que uno no volverá a levantarse, la capacidad del ser humano para superarse, aceptar y afrontar es infinita. Muchos preferirían ahorrárselo, y no se trata de normalizar el fracaso, pero sí de hablar más de él. Porque siempre habrá alguien que, aunque sea en silencio, lo agradecerá al darse cuenta de que no es el único. Al final, todo fracaso lleva implícito un aprendizaje que, bien aprovechado, nos impulsa a crecer.
11. ¿Cómo sabes que has aportado valor en un proyecto o en una relación profesional?
Sé que he aportado valor cuando estoy satisfecha con mi implicación y sé que he sido coherente con mis valores y mi esfuerzo. También cuando me agradecen haberles escuchado de verdad, porque para mí ser escuchado es el primer paso para que las cosas cambien. Al final, el valor se mide en impacto real y en relaciones que permanecen en el tiempo.
12. Si tuvieras que elegir una frase famosa que te represente, ¿cuál sería?
«Hoy es el mejor día.» Es la frase de mi amigo Ilde Oliveras, enfermo de ELA. Él creó este lema, estas palabras llenas de fuerza y de cariño, que abrazan la vida incluso cuando esta se muestra injusta. Un recordatorio constante de que cada día, por difícil que sea, merece vivirse plenamente.
13. ¿Qué te gustaría explorar o construir en esta etapa de tu vida?
En esta etapa profesional de mi vida quiero seguir construyendo proyectos que generen un impacto social real y duradero. Me motiva especialmente aportar a que el tercer sector sea más entendible, reconocido y respetado, contribuyendo a su profesionalización desde mi experiencia y compromiso. Aspiro a combinar creatividad, estrategia y gestión para que las iniciativas no solo transformen vidas, sino que también sean sostenibles en el tiempo. Y, en ese camino, deseo rodearme de personas que compartan esta visión y que sumen talento para multiplicar resultados.
En el terreno personal, mi mayor deseo es que nada cambie: que la felicidad y el amor que llena nuestro hogar se mantenga siempre, fruto de la unión y la complicidad de todos los que lo habitamos.
14. Si pudieras escribir una frase que alguien recordara de ti dentro de 10 años, ¿cuál sería?
Cuidó de las personas y de los proyectos como si fueran suyos.
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