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Helena Torras

Helena Torras

"Abrió puertas para que otros pasaran."

Consejera Independiente | Estrategia | Tecnología | Empresa familiar

Fundadora de Talento Oculto

1. ¿Cómo te defines cuando nadie te mira?

Exploradora con curiosidad y decisión, positiva y autoexigente. Conectora de conceptos, personas, sectores, visiones. Tengo una intuición entrenada que me permite anticiparme, ver patrones y tomar decisiones en momentos de complejidad o cambio. Me siento especialmente cómoda en espacios donde hay mucho en juego, donde las decisiones no son evidentes y donde lo que se diga, o no se diga, en una sala puede cambiarlo todo. Muy amiga de mis amigos, y profundamente leal a quienes confían en mí.

2. Cuando piensas en tu talento, en aquello que aportas más allá del rol, en lo que te hace único/a, ¿qué dirías que es?

Pienso a medio y largo plazo, conectando lo que a primera vista parece desconectado, ayudando a organizaciones y personas a decidir mejor en momentos clave. Tengo una mirada estratégica que une tecnología, personas y negocio. Me sale natural pensar diferente, ver más allá, traducir ideas complejas en palabras simples y anticiparme. No pienso en silos: conecto mundos, personas y oportunidades que no parecen evidentes. Soy buena articulando conversaciones clave, generando confianza y construyendo relaciones de largo plazo. Combino pensamiento estratégico y sensibilidad humana, y ese equilibrio me permite aportar en espacios donde hay tensiones entre lo que se quiere, lo que se puede y lo que conviene. Me interesan especialmente los momentos en que una organización lleva años construyendo algo y, en este momento, necesita decidir hacia dónde va, porque ahí conviven el legado, el futuro y las personas, y no siempre hablan el mismo idioma. Donde hay transformación, sé estar. Donde hay complejidad, aporto orden y perspectiva. Donde hay dispersión, tiendo puentes. Lo mío es abrir puertas: a personas, a ideas, a futuros posibles.

3. ¿Qué valores rigen tu vida y cómo se manifiestan en tu día a día?

Honestidad, para poder ser coherente conmigo misma en cada decisión. Lealtad, como forma de respeto profundo hacia las personas con las que camino. Generosidad, como motor que impulsa conexiones y proyectos. Y la amistad y la familia, que lo atraviesan todo y me recuerdan quién soy.

4. ¿Qué buscas en lo que haces, profesional o personalmente?

Busco dejar huella con propósito. Que lo que hago construya algo que quede, no solo en los resultados, sino en cómo una organización aprende a decidir, a avanzar, a sostener lo que importa. Me importa acompañar momentos en los que hay mucho construido y mucho por construir al mismo tiempo: donde el pasado es un activo y el futuro, una pregunta abierta. Y hacerlo rodeada de personas con las que compartir los desafíos. Me importa que lo que haga tenga alma y pasármelo bien en el camino.

5. ¿Qué te enamora, te mueve, te emociona?

Me emociona la generosidad sin espectáculo. Las personas que construyen con propósito, el talento comprometido. Me mueven las organizaciones que han tardado décadas en construir lo que son y que ahora se enfrentan a decidir quién quieren ser, porque esa tensión, bien gestionada, es donde ocurre lo mejor. Me enamora el liderazgo generoso, quienes entienden que lo que se hace en una sala puede cambiar lo que ocurre fuera durante años. Y ver talento en acción: cuando alguien se atreve a ser, y no solo a hacer.

6. ¿Qué detestas profundamente?

Me alejan la hipocresía, el ego desmedido, quienes ocupan espacio sin dejar respirar al grupo. No soporto la falta de ética, ni el interés disfrazado de conexión.

7. ¿Qué ocurre cuando las personas te ven de verdad?

No llevo disfraz, soy quien soy. Quien me ve, me ve de verdad. Lo que sí me cuesta es aceptar los elogios. Me abruman un poco. Pero estoy aprendiendo que sostener quién eres también pasa por sostener lo bueno que los demás ven en ti.

8. ¿En qué tipo de decisiones te gusta estar implicada?

Me gusta estar en las decisiones que cambian el rumbo: cuando hay que redefinir un propósito, entrar en un nuevo mercado, abrir una nueva etapa, resolver tensiones internas o afrontar una crisis. Momentos en los que es fácil actuar por inercia, pero lo necesario es parar, mirar con otros ojos y atreverse. Ahí es donde puedo aportar. Y especialmente en aquellos momentos donde la decisión no es solo técnica sino también humana, donde lo que está en juego es qué tipo de organización se quiere ser, no solo qué se va a hacer. Me interesan los espacios donde se cruzan la ética, el impacto y el crecimiento.

9. ¿Qué tipo de conversaciones crees que faltan hoy en las empresas?

Conversaciones reales. Con miedos, con dudas, con verdades que a veces duelen. Sobre valores sin que suene a marketing, sobre talento sin jerarquías. Faltan espacios donde se pueda hablar de lo que no funciona sin miedo a perder influencia, y donde se escuche con apertura aunque el mensaje incomode. También faltan conversaciones intergeneracionales, donde escuchemos a quienes llegan y no solo les contemos «cómo son las cosas», pero también donde quienes llevan décadas construyendo sientan que su experiencia sigue siendo relevante. Muchas veces, lo más transformador no es traer una estrategia nueva, sino facilitar una conversación que nunca se ha tenido. Y ahí es donde sé contribuir.

10. ¿Qué cosa valiosa aprendiste de un fracaso?

He tenido varios fracasos en mi vida y, casi siempre, la siguiente etapa ha sido mejor. Aprendí que el fracaso no es una derrota, sino una señal: a veces de que no era el momento, otras de que no era el camino, o de que los compañeros de viaje no eran los adecuados. Lo importante es revisar con honestidad, entender el proceso y soltar el ego. También entendí que defender una idea que aún no está madura puede abrir camino a otros. Y que la humildad de empezar de nuevo, lejos de restar autoridad, refuerza el liderazgo. Porque quien ha caído y decide volver a apostar, lo hace desde otro lugar: con más perspectiva, más criterio y más capacidad de impacto.

11. ¿Cómo sabes que has aportado valor a un proyecto o a una relación profesional?

Cuando las decisiones ganan coherencia, cuando se avanza con más claridad, y se toma un rumbo que antes parecía incierto. Lo noto cuando se da un paso que antes intimidaba, o cuando se aborda una conversación que llevaba mucho tiempo aplazada. También lo sé cuando me llaman para abrir una nueva etapa, acompañar una transformación, facilitar una decisión compleja o construir algo que no estaba previsto, porque eso significa que algo de lo que ocurrió antes, dejó huella. No solo en los resultados, sino en la cultura de decidir: en cómo se miden los riesgos, en cómo se sostienen los compromisos, en cómo una organización aprende a avanzar junta.

12. Si tuvieras que elegir una frase célebre que te represente, ¿cuál sería?

«Sé tú mismo, los demás puestos ya están ocupados», de Oscar Wilde. Porque me ha llevado años entender que quien soy, con mis contradicciones, es precisamente lo que me permite aportar.

13. ¿Qué te gustaría explorar o construir en esta etapa de tu vida?

Me interesa estar en espacios donde se toman decisiones que importan de verdad, donde se cruzan la visión, el legado y el futuro. Donde una organización necesita decidir quién quiere ser, no solo qué va a hacer. Me atrae especialmente acompañar a organizaciones que llevan años construyendo algo con sentido y que ahora se enfrentan a una nueva etapa: donde conviven generaciones, mentalidades distintas y formas de hacer que no siempre se entienden entre sí. Ahí es donde más sé aportar: como puente entre perspectivas, ayudando a que lo que parecía una tensión se convierta en una decisión compartida. Me mueven los espacios donde se cruzan la ética, el impacto y el crecimiento.

14. Si pudieras escribir una frase que alguien recordara sobre ti dentro de 10 años, ¿cuál sería?

Abrió puertas para que otros pasaran.